Hay un momento en la vida de casi toda startup donde algo raro pasa: las ventas suben, los clientes llegan, el producto funciona — y sin embargo, todo se siente más difícil que antes.

Los errores se multiplican. Las respuestas tardan más. El equipo está agotado. Y vos, que deberías estar celebrando, estás apagando incendios todo el día.

Ese momento tiene un nombre: la trampa del founder indispensable. Y no es un problema de talento ni de esfuerzo. Es un problema de diseño operativo.

Qué es la deuda operativa y por qué te está costando dinero

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Fernando D´Amico
Cofundador, DUXIO